Sus inicios
“Antes de conocer el golf, mis padres, tíos y parientes fueron pioneros en construir el campo a puro machete y azada, sin tecnología. Vivíamos prácticamente pegados a la Asunción Golf Club, esa fue la herencia de mi padre. Nosotros nos levantábamos temprano, llevábamos el desayuno, el tereré, la tortilla.
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Éramos una familia muy humilde, pero muy trabajadora, y estudiar sin dinero era imposible. Todo lo que logré fue a base de disciplina y sacrificio”.
La infancia trabajando como caddie
“Desde los siete u ocho años ya ayudábamos a los jugadores, fabricábamos palos de ramas y después fui aguatero, secretario y caddie.
A los quince años ya cargaba bolsas pesadas todo el día. Esos fueron los momentos más difíciles, porque había que conseguir el pan de cada día y no había tiempo ni para ir a la escuela. Así aprendimos todos mis hermanos y por eso hoy el apellido Franco es parte del golf paraguayo”.